El loto nace en el fango, atraviesa el agua y florece puro.

De la misma forma, sea cual sea nuestra situación, podemos avanzar en el camino,
y florecer para beneficio de los demás.

Foto: Martín (Thupten Chophel)
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¿Cómo superar las dificultades?:

Por Martín (Thupten Chophel)

  

Me gustaría dedicaros unas palabras, especialmente a los que atravesáis dificultades de cualquier tipo. Lo primero es que debemos observar la impermanencia, el cambio continuo, de las cosas, las personas y todos los fenómenos. Todo cambia con el tiempo, entonces si somos inteligentes, debemos aprender a poner las causas y condiciones correctas para que cambie todo para bien y no para mal. Para que las cosas cambien para bien, debemos tener generosidad, ética, paciencia, constancia o esfuerzo, concentración y sabiduría, debemos abstenernos de hacer daño a los seres y si podemos, beneficiarles. Esto no significa callarse ante todo lo que hacen mal los demás, pues a veces nuestra propia responsabilidad, nos lleva a corregir a otra persona con una energía fuerte o airada, aunque en nuestro corazón debemos sentir respeto, amor y compasión por esa persona.

 

No vale de nada alimentar las energías como el odio, que da una aparente fuerza instantánea pero luego todo funciona mal, tampoco debemos vernos apegados y anulados por otra persona en la que no paramos de pensar, no vale de nada el buscar sólo el dinero como objetivo en la vida, pues nuestros amigos sólo serán amigos del dinero y no de nosotros, lo mismo sucede con el poder, no vale de nada que sea un fin en sí mismo.

 

En el texto de Lo Jong del Gran Maestro Indio Santideva LA PRÁCTICA DEL BODHISHATVA, hay infinidad de estrofas que podemos aplicar en momentos de dificultades para superarlas. Pongo como ejemplo las siguientes: “¿Con quién debemos enfadarnos con la persona que nos pega con un palo, con el palo o con el enfado de la persona?”. Esto nos hace reflexionar, que la causa de que nos golpeen, es el enfado de la persona, que actúa movida por causas y condiciones, así como tendencias equivocadas. Por tanto la causa no es la persona, ni el palo. Otro ejemplo: “Cuando queremos caminar por un terreno, es más fácil cubrir nuestros pies con unos zapatos de cuero, que cubrir todo el terreno de cuero”, esto significa que cuando atamos nuestra mente, y dejamos de ser agresivos conn nuestros enemigos, y vemos que son karmas que se nos manifiestan por interdependencia, y que sólo cubriendo nuestra mente del odio podremos poco a poco hacer que los enemigos externos disminuyan.

 

Hay que hacer las cosas lo mejor posible con los que tenemos alrededor. Debemos rodearnos de personas lo más positivas posibles, bondadosas, sabias y altruistas, pues el grupo humano bueno, disipa muchos obstáculos. Para ello podéis ser voluntarios colaborando con las muchas ONGS y Fundaciones que hay, o en asociaciones donde primen el potenciar los valores éticos de la sociedad y hábitos saludables como el deporte.

 

Es muy importante que aunque el sufrimiento interno sea grande, bien mental o físico, tratéis de ocultarlo un poco, no darle vueltas y procurar mantener un corazón lo más cálido posible. Si estáis enfermos, dadle importancia a los que tenéis cerca, los que os rodean, las pequeñas cosas, tened objetivos pequeños cada día e intentad cumplirlos. La enfermedad a veces nos trae humildad y nos conecta con el sufrimiento nuestro y de todos los seres, y desde esta situación podemos percibir que hay muchos seres sufriendo más que nosotros, e incluso podemos meditar en el Tong Len y decir: “Pueda mi sufrimiento aliviar el sufrimiento de todos los seres”, al mismo tiempo o a ratos podemos sentir que absorbemos el sufrimiento nuestro y de los seres, como luz negra que entra por nuestras fosas nasales, y en nuestro corazón, que tiene la naturaleza de Buda, la plena pureza, transformamos dicho sufrimiento en felicidad, que sale por nuestras vías respiratorias y llega a nosotros y a los seres, aliviándoles del sufrimiento y proporcionándoles inmensa felicidad y todo lo que necesitan para ser felices.

 

Hace unos años, tuve una lesión en la cadera, una calcificación, que me producía un gran dolor y casi me impedía andar. A lo largo de un año, la situación iba día a día a peor, y sólo podía vencer al dolor y a la frustración, meditando en el Tong Len, así pude mantener un buen corazón, una sonrisa en la cara y no crear tensiones a mi alrededor, y mantener una actividad disminuida pero cerca de lo normal. Tras un año de enorme sufrimiento y pensando que iba a acabar en silla de ruedas, fui al Monasterio Budista de Dag Shang Kagyu Huesca, y tras un mes de estancia allí, llegué con el dolor casi curado. El cambio de aires me sentó muy bien y sobre todo, el haber mantenido bien las relaciones con los demás, el no volverme agresivo, el dar amor a pesar de mi gran dolor, todo ello influyó a que ese duro karma que estaba soportando, desapareciera o mejor dicho se purificara. Ahora escribo estas líneas y si vosotros decidís ponerlo en práctica a lo mejor, quien sabe mi experiencia puede aliviaros sufrimiento y las palabras que pronunciaba en el pasado: “Pueda mi sufrimiento aliviar el sufrimiento de todos los seres”, se pueden ver cumplidas.

 

Nada más que agradeceros vuestra atención, y desearos ánimos y fuerza en la dificultad.

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