El loto nace en el fango, atraviesa el agua y florece puro.

De la misma forma, sea cual sea nuestra situación, podemos avanzar en el camino,
y florecer para beneficio de los demás.

Foto: Martín (Thupten Chophel)
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ROSALÍA DE CASTRO Y EL BUDISMO


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RINCÓN DEL BUDISMO

 

 


La fuerza de la buena intención

(Revista Ciento por uno, Verano 2007)

Por Martín (Thupten Chophel)

MartinDos personas pueden hacer la misma cosa, pero el fruto de su acción es diferente, en función de la motivación con que se hace la acción.

Si yo pretendo hacer algo, para conseguir poder, dinero, fama, el resultado que traerá es un engrandecimiento del ego y por ende más sufrimiento para nosotros y para los demás. En cambio, si yo pretendo hacer lo mismo, para mayor felicidad de todos los seres, el resultado que traerá será reducir el peso del ego y además más felicidad para los demás y nosotros.

Esta es la idea base de estas líneas, es una idea revolucionaria y de enorme fuerza, pero sumamente natural. No hay más que vernos a nosotros mismo en un lado de la balanza, con nuestros intereses y búsquedas personales, y en el otro lado de la balanza ver a todos los seres, con sus necesidades y sufrimientos. Por supuesto lo que pesa más en la balanza es lo de la mayoría, no lo de uno sólo. ¿Cómo puede una persona y sus necesidades ser más importante que un número ilimitado de seres con sus necesidades respectivas?. Por supuesto que con esta motivación de beneficiar a los demás, es bueno que yo me cuide y esté bien, pues seré de mayor beneficio.

No nos debemos apesadumbrar, por actuar con buena intención y ver que todo funciona mal a nuestro alrededor. A lo mejor no se nota a corto plazo, pero si se mantiene esta buena intención, llegará el día en que el cambio se produce, y a nuestro alrededor todo empieza a funcionar mejor. Tampoco nos debe desanimar, el ver a muchas personas, actuando con total impunidad y transgrediendo las normas de conducta, éticas y produciendo mucho sufrimiento a los demás. Estas personas aparentemente son felices a pesar del daño que hacen, pero más tarde o más temprano, deberán pasar por grandes sufrimiento, debido a todo lo negativo que han creado.

Las personas que somos espirituales tenemos ventajas para creer en la fuerza de la Buena Intención. Sabemos que hay algo más después de la muerte, y que es importante llegar con un saco de buenas acciones a nuestras espaldas en dicho momento. En cambio, las personas que no son espirituales y basan todo en el egoísmo, no son capaces de comprender la profundidad de ser bien intencionado en todos nuestros actos y se dejan llevar por las emociones aflictivas, pensando que sus actos y sus emociones aflictivas, no producen consecuencias negativas en la propia persona que las hace.

Una motivación positiva o buena intención, se puede desarrollar al despertarnos por la mañana, para que impregne los actos de todo el día. También se puede desarrollar numerosas veces a lo largo del día, bien como pequeña meditación personal incorporada en cualquier momento, o bien antes de emprender cualquier actividad.

La buena Intención, o motivación correcta, es algo personal, no hace falta que se enteren lo demás cada vez que la hacemos. Esto nos evitará muchos obstáculos, pues hoy en día hay mucha gente que puede generar rechazo ante este planteamiento. Por desgracia, priman en la sociedad, los valores del dinero, poder y fama, y un planteamiento positivo y bien intencionado de la vida es tan revolucionario que muchos lo temen y por ello generan este rechazo. Esto es sorprendente pues no hay nada más natural en el mundo que la buena intención que promueve el altruismo. Por desgracia, el mundo se mueve en muchos casos de forma antinatural y va contra las leyes espirituales e incluso contra la naturaleza. De todos modos, pienso que en líneas generales, en el mundo prima la buena intención, y ejemplo de esto, es que lo que es noticia en los informativos y periódicos es lo negativo: atentados, guerras, etc, y las acciones positivas no suelen ser noticia pues se dan por sentadas, se producen continuamente y mueven a una mayoría de la sociedad.

También me gustaría observar, que en cuanto a la motivación, una acción tranquila y pausada, una mente en paz, pueden traer muchos beneficios a nuestro alrededor, y a veces, no hay nada mejor que hacer que reposar en paz y no dejarse llevar por un pensamiento discursivo y acciones frenéticas que nos conducen al estrés y malestar nuestro y de los demás. No necesariamente por hacer muchas cosas se está beneficiando a los demás. Es importante hacer cosas y asumir responsabilidades, pero también es importante saber soltar y relajar la mente. El término medio entre hacer cosas y mantenerse relajados es el ideal, y no es fácil de conseguir. A veces nos relajamos demasiado y dejamos de actuar y de comprometernos con la sociedad, y otras veces trabajamos frenéticamente y no somos capaces de descansar nuestra mente. Hoy en día se apuesta todo a la carta del dinero y e trabaja sin descanso, con la única motivación de ganar pasta, y cuando llega el fin de semana la gente va a un centro comercial y gasta su dinero allí, e incluso lleva a sus hijos allí. Lo ideal es que las personas que tienen un ritmo de trabajo muy intenso, intenten relajarse y soltarse fuera de las horas de trabajo, haciendo actividades o jovis enriquecedores personalmente, dedicando tiempo a la meditación, a la lectura, al senderismo, dando mucha importancia al contacto con los demás y obre todo con los más cercanos y cómo aportarles cosas positivas en estas relaciones claves de nuestra vida. No es bueno dejarse llevar como un borrego por una sociedad que nos dice: ¡ Consume, Consume!.

Y para terminar, decir que el fuerte es el bien intencionado, y el débil es el mal intencionado que se ve movido por un montón de circunstancias y vivencias negativas, que le hacen actuar incorrectamente. Es importante reconocer esto, pero a la vez debemos ser inteligentes y no rodearnos de malas compañías, el día a día ya nos presenta muchas circunstancias adversas, de forma que nuestras compañías, las elegidas voluntariamente, deben ser escogidas y seleccionadas. También decir que el ser bien intencionado, no es decir que sí a todo y aceptar todo lo que dicen los demás. Cuando hay una responsabilidad y hay que actuar, debemos sopesar si es bueno o no enfrentarse a determinadas personas que perjudican a otras. Si está de nuestra mano hacer algo para remediar una situación negativa que afecta a los demás, o le traerá malas consecuencias a quien la hace, debemos de hacerlo.

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